¿La chicha en Bolivia bebida de los Incas?

Lourdes Saavedra Berbetti es escritora, socióloga y profesora de la Universidad Central (Unicen) de Cochabamba. Dijo a Sputnik que existen registros del consumo de chicha que se remontan al Imperio Inca hace 1.500 años. “El origen de la chicha es muy antiguo. La cultura inca que se asentó en Bolivia es clave para explicar los orígenes de esta bebida, dijo Saavedra, que parece estar relacionada con la producción de maíz en valles como Cochabamba. “La chicha era un elemento central de los rituales incas, marcados por el calendario agrícola, porque su producción implicaba fermentar el producto en momentos rituales”, agregó, el solsticio de verano, por ejemplo, está ligado a la cosmovisión andina.
Saavedra enfatiza el papel central de la mujer en la producción y comercio de chicha: “A principios del siglo XIX, en el contexto republicano, la chicha era una bebida popular entre las clases sociales asociadas a las chicherías. Lo interesante es el poder femenino que tienen las mujeres chicheras en este proceso como dueñas del “saber hacer” y administradoras de los recursos económicos involucrados en la comercialización del néctar del valle.
Aunque la chicha es muy consumida como parte del folclore boliviano, hubo un momento en que fue rechazada por las autoridades. A finales del siglo XIX, señala Saavedra, los gobiernos liberales que surgieron en la región imaginaron “ciudades más modernas, higiénicamente diseñadas por una oligarquía criolla, abandonando la producción de chicha y extracto de chichería”.
Y dijo que a principios del siglo XX, con la llegada de algunos inmigrantes alemanes, comenzaron a funcionar cervecerías en Bolivia. En este punto, "la chicha y la chicherie se volvieron 'indeseables' para la oligarquía urbana, que ignoró el consumo de productos europeos, buscó occidentalizar y borrar nociones inferiores de chicha y chicherie", dice Saavedra.
Sin embargo, “hay que recordar que detrás de la chicha está el maíz y todo su entramado productivo. Por eso, el impuesto que se paga a la chicha es clave para el desarrollo local de Cochabamba”, reveló el sociólogo.
“Como bien señaló el recientemente fallecido Gustavo Rodríguez Ostria, en las décadas de 1930 y 1940 ocurrió una maravillosa paradoja cuando una bebida, despreciada como parte de las costumbres de la gente común, mestiza o indígena, contribuyó al desarrollo de la ciudad. El criollo es para la aristocracia”, dijo Saavedra. Agregó que por eso Cochabamba “es una ciudad que nutre canchas deportivas, calles adoquinadas y hasta apoya una universidad a partir de lo que estas elites culturales desprecian, odian o persiguen”.